Depósito frente a compra al por mayor: qué modelo conviene a tu salón

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Si quieres vender joyas o bisutería en tu salón, tienes dos caminos que se confunden con facilidad: recibir las piezas en depósito o comprarlas al por mayor. La diferencia está en quién es dueño de las piezas mientras no se venden y, por tanto, en quién se queda con las que nadie compra.

Esta comparativa de depósito frente a compra al por mayor trata dos modelos de negocio, no marcas. Explica qué pagas, qué te llevas de cada venta, qué trabajo te da cada uno y cómo se sale de ellos, con las ventajas y las pegas de los dos.

También explica por qué un porcentaje de reparto, por sí solo, no basta para comparar dos propuestas. Al final verás, como ejemplo concreto, cómo trabaja N5 Jewels, un proveedor que usa el depósito con bisutería de acero.

¿Qué diferencia hay entre vender en depósito y comprar bisutería al por mayor?

En el depósito, las piezas siguen siendo del proveedor hasta que se venden: no las compras y te quedas una parte de cada venta. En la compra al por mayor, compras el pedido y las piezas pasan a ser tuyas: te quedas con la diferencia entre lo que pagaste y lo que cobras, y con lo que no vendas.

Los ocho criterios para comparar los dos modelos

Para comparar con justicia, conviene mirar ocho criterios. Son los que más conviene revisar en un salón pequeño.

  • Desembolso inicial. Cuánto dinero sale de tu bolsillo antes de vender la primera pieza.
  • Propiedad de las piezas. De quién son mientras no se venden, porque de eso depende todo lo demás.
  • Lo que no se vende. Quién se queda con las piezas que no encuentran comprador.
  • Surtido. Quién elige las piezas y quién las renueva.
  • Cómo ganas. Si te quedas con una parte de cada venta o con la diferencia entre lo que pagaste y lo que cobras.
  • Trabajo. Qué tienes que hacer tú además de vender.
  • Salida. Qué compromiso adquieres y cómo se termina.
  • Pieza perdida o dañada. Qué ocurre si una pieza desaparece o se estropea en el salón.

Ningún criterio pesa igual para todas las dueñas. Si tu tesorería es ajustada, mirarás primero el desembolso; si tu agenda va llena, el trabajo que te da cada modelo. Para ideas más amplias sobre cómo subir el ticket de tu salón, tienes cómo aumentar los ingresos de tu salón de uñas sin trabajar más horas.

Depósito y compra al por mayor, lado a lado

La tabla resume los dos modelos en general. Cada proveedor puede fijar condiciones distintas, así que úsala como mapa, no como contrato.

CriterioDepósito (consignación)Compra al por mayor
Desembolso inicialNo compras las piezas. Comprueba que el acuerdo tampoco incluya cuotas por el expositorPor lo general te comprometes a pagar el pedido; algunos proveedores fijan un mínimo
Propiedad hasta que se vendeDel proveedorTuya desde la entrega
Lo que no se vendeSuele devolverse al proveedor; en el contrato estimatorio, quien recibe puede elegir entre devolverlo o pagarloEs tuyo: te lo quedas o lo rebajas, salvo que el proveedor acepte devoluciones
SurtidoSuele decidirlo el proveedor, que repone y renueva; depende del acuerdoLo eliges tú, y también te puedes equivocar
Cómo ganasUna parte de cada pieza que vendes, según el reparto pactadoLa diferencia entre lo que pagaste y lo que cobras, solo en lo que vendes
TrabajoExponer, vender, cobrar, anotar cada venta y contar lo que hay; cuidar mercancía ajenaElegir, pedir, recibir, poner precio y decidir qué reponer
SalidaDepende del acuerdo: comprueba si hay plazo mínimo o aviso previoSin permanencia propia: cada pedido es una compra y lo comprado, por lo general, se paga
Pieza perdida o dañadaDepende del acuerdo y de la figura: en el contrato estimatorio suele responder quien tiene las piezas, aunque la pérdida sea fortuita; en la comisión mercantil, no de los casos fortuitosLas piezas ya son tuyas: si se pierden, pierdes lo que pagaste

Las filas de desembolso, propiedad y cómo se gana en el depósito se apoyan en lo que explica Shopify sobre la consignación, con ejemplos de reventa de segunda mano y galerías, sobre todo de Estados Unidos; las de la compra al por mayor, en su guía para revendedores sobre la compra al por mayor y en el Código Civil. Lo no vendido y la pieza perdida vienen de las fuentes jurídicas que se explican más abajo, en la sección sobre la ley. El surtido, el trabajo y la salida son deducción de esta comparativa, y ninguna fuente habla de salones de belleza.

Cómo funciona el depósito, con sus ventajas y sus pegas

Qué es y cómo se ve en un salón

En el depósito, también llamado consignación, un negocio vende productos de otra persona, que conserva la propiedad hasta que se venden, a diferencia de la venta tradicional, en la que la tienda compra primero (Shopify). Lo que no se vende suele devolverse al proveedor, según esa misma guía, salvo que se acuerde otra cosa.

Un ejemplo sencillo: un proveedor deja en tu salón un expositor de anillos y pendientes. Una clienta se lleva unos pendientes, tú se los cobras y anotas la venta; los anillos que nadie compra siguen siendo del proveedor.

Ventajas para tu salón

Estas son las ventajas que citan las fuentes para quien recibe la mercancía.

  • No pagas el inventario por adelantado. Shopify lo cita como una mejora del flujo de caja de la tienda.
  • Ofreces más surtido sin haberlo comprado. Es la ventaja que destaca Burguera Abogados para quien recibe los bienes.
  • No compras en firme. Según SMF Monclús Abogados, quien recibe la mercancía evita adquirirla en firme y correr con el riesgo de lo no vendido.

Desventajas y cosas que vigilar

El depósito también tiene costes, y conviene verlos igual de claros.

  • Te quedas con una parte de cada venta, no con toda la diferencia. Es lo que cuesta no comprar: si una pieza se vende, el margen se reparte con el proveedor.
  • Dependes del proveedor para tener piezas. Shopify cita entre los inconvenientes la incertidumbre en el suministro: el negocio depende de que el proveedor aporte piezas de forma constante.
  • Puede que no elijas el surtido ni el precio. Según el acuerdo, las piezas y su precio de venta los decide el proveedor, no tú.
  • Cuidas y cuentas mercancía que no es tuya. La misma guía menciona la gestión del almacenaje, el orden y la protección del género ajeno. En un salón, eso se traduce en tener el expositor ordenado y a la vista y en llevar la cuenta de lo que hay.
  • Puedes responder de una pieza perdida o dañada. Depende del acuerdo y de la figura jurídica en la que encaje: en el contrato estimatorio, quien recibe la mercancía asume el riesgo de pérdida mientras la tiene (Burguera Abogados) y, salvo pacto en contrario, debe pagar el precio acordado aunque la pérdida sea fortuita (SMF Monclús Abogados); en la comisión mercantil, quien tiene la mercancía por cuenta ajena no responde de su destrucción o daño por caso fortuito o fuerza mayor (Código de Comercio, artículo 266).
  • Las condiciones dependen de cada acuerdo. Como el contrato estimatorio, una de las figuras jurídicas parecidas, no tiene una regulación propia, su contenido lo fijan los pactos entre las partes (Iberley; SMF Monclús Abogados); conviene leer con calma qué se pacta sobre la reposición, lo no vendido, las piezas perdidas, la duración y la salida.

Cómo funciona la compra al por mayor, con sus ventajas y sus pegas

Qué es y cómo se ve en un salón

Comprar al por mayor es adquirir grandes cantidades de un producto a un precio menor por unidad para revenderlas (Shopify). Jurídicamente es una compraventa: una parte se obliga a entregar la cosa, la otra a pagar por ella un precio cierto en dinero, y la propiedad se adquiere, por ciertos contratos, mediante la entrega (Código Civil, artículos 609 y 1445).

Un ejemplo sencillo: pides un lote de anillos y pendientes, lo pagas en las condiciones que acuerdes con el proveedor y lo recibes. A partir de ahí, tú decides a qué precio lo ofreces y qué haces con lo que no se vende.

Ventajas para tu salón

Comprar en firme también tiene argumentos a su favor.

  • Te quedas con la diferencia entera en cada pieza que vendes. No repartes ese margen con nadie, porque la pieza es tuya.
  • Eliges el surtido. Compras lo que crees que gustará a tus clientas y decides cuándo reponer.
  • El precio por unidad puede ser menor. Es la lógica de comprar en cantidad que describe Shopify.
  • Decides el ritmo. Pides cuánto y cuándo quieres, dentro de los mínimos que fije el proveedor.

Desventajas y cosas que vigilar

La contrapartida es que el riesgo de la venta pasa a ser tuyo.

  • Por lo general te comprometes a pagar el pedido, se venda o no. Es lo propio de una compraventa, en la que el comprador se obliga a pagar el precio (Código Civil, artículo 1445), y el momento del pago depende del proveedor: según Shopify, si compras más puedes negociar mejores plazos. Si un proveedor acepta que solo pagues lo que vendes, lo que tienes delante se parece más a un depósito que a una compra.
  • Algunos proveedores exigen un pedido mínimo. La misma guía define esa cantidad mínima como el número mínimo de unidades que un proveedor venderá en un pedido.
  • Las piezas que no se venden son tuyas. Shopify advierte de que el exceso de existencias puede obligar a rebajar precios y reducir el beneficio, o incluso a perder dinero.
  • Puedes equivocarte al elegir. Si compras piezas que a tus clientas no les gustan, el dinero queda parado en ellas hasta que se vendan.
  • Una pieza perdida o dañada ya la has pagado. Si se pierde o se estropea en tu salón, la pérdida es tuya, porque la pieza te pertenece desde la entrega.

Por qué un porcentaje de reparto no basta para comparar

Cuando se habla de cuánto se queda un salón en depósito, es fácil mezclar dos cuentas distintas: lo que recibe quien tiene las piezas en depósito y lo que gana quien las compró al por mayor.

No se pueden poner una al lado de la otra. En el depósito, la parte que te quedas de cada venta llega sin adelantar dinero por las piezas, y el resultado depende de cuánto vendas y del reparto que pactes. En la compra al por mayor, el margen es la diferencia entera entre lo que pagaste y lo que cobras, y el resultado depende de cuánto vendas de lo que compraste, porque lo que sobra es tuyo.

Los porcentajes de reparto varían mucho según el canal y el acuerdo, y esta comparativa no da uno de referencia. Ante cualquier cifra, pregunta sobre qué precio se calcula, con o sin IVA, quién se queda con lo que no se vende y qué trabajo incluye el acuerdo: sin esos datos, dos cifras no son comparables.

Hay otras mezclas que conviene separar:

  • Mayoristas y depósito en una misma lista. Quien te pide pagar el pedido, se venda o no, te ofrece una compra, no un depósito.
  • Expositor en depósito y expositor comprado o alquilado. En el depósito, el expositor muestra piezas que siguen siendo del proveedor; el mueble en sí es otra cuestión.
  • Depósito y comisión por recomendar. Si cobras una comisión por recomendar un producto con un código de descuento, no hay piezas físicas en tu salón; en el depósito, sí.
  • Embajadora de salón y embajadora de redes. Una creadora de contenido publica en sus redes; la dueña de un salón expone piezas reales en su negocio.

Lo decisivo para distinguirlos es de quién son las piezas y quién paga lo que no se vende. Si el acuerdo te obliga a pagar todo lo que recibes, se venda o no, es una compra; si puedes devolver lo que no vendas, o quedártelo pagándolo si quieres, encaja con el depósito. Hay acuerdos que combinan un periodo en depósito con una compra posterior, así que conviene separar cada tramo y comprobarlo todo por escrito.

Qué dice la ley española sobre la consignación

El «depósito» del que habla esta comparativa no es el depósito del Código Civil, que es un contrato de guarda: se recibe una cosa ajena con la obligación de guardarla y de restituirla (Código Civil, artículo 1758). Aquí las piezas se reciben para venderlas.

Una figura mercantil parecida es el contrato estimatorio: una parte entrega a otra bienes muebles con un valor estimado, quien los recibe se obliga a revenderlos en un plazo y la propiedad no pasa a él (Iberley). Al final del plazo, con lo que no ha vendido, puede elegir entre devolverlo o quedárselo pagando su precio (Burguera Abogados; SMF Monclús Abogados).

En esa figura, quien recibe devuelve al proveedor el valor estimado de lo que vende, fijado de antemano (AEAT), así que no es exactamente el reparto de cada venta que describe la tabla. Es, además, un contrato atípico: su contenido no lo fija la ley, sino los pactos entre las partes (Iberley; SMF Monclús Abogados).

Cuando el acuerdo consiste en vender por cuenta del proveedor a cambio de una parte de cada venta, se parece también a una comisión mercantil, que el Código de Comercio regula con otras reglas. Que un acuerdo concreto encaje en una figura o en otra depende, por tanto, de lo que diga ese acuerdo.

Sobre el riesgo de pérdida, las dos figuras no dicen lo mismo. En el contrato estimatorio, un despacho explica que quien recibe los bienes asume ese riesgo mientras los tiene (Burguera Abogados) y otro añade que, salvo pacto en contrario, debe pagar el precio acordado aunque la pérdida sea fortuita (SMF Monclús Abogados); en la comisión mercantil, quien tiene la mercancía por cuenta ajena responde de conservarla, pero no de su destrucción o daño por caso fortuito o fuerza mayor (Código de Comercio, artículo 266). Por eso conviene que el acuerdo lo diga por escrito.

Qué modelo conviene a cada salón

No hay un modelo mejor en abstracto: depende de cuánto dinero puedes dejar parado, cuánto tiempo puedes dedicar y cuánto control quieres sobre lo que vendes. Estas listas te ayudan a ubicarte.

El depósito puede encajar si:

  • No quieres, o no puedes, adelantar dinero por las piezas.
  • Prefieres que otro elija y renueve el surtido.
  • Aceptas quedarte con una parte de cada venta, no con toda la diferencia.
  • Puedes dedicar algo de tiempo a exponer, anotar ventas y contar lo que hay.

La compra al por mayor puede encajar si:

  • Puedes dejar dinero parado en piezas que aún no se han vendido.
  • Quieres elegir tú el surtido y decidir cuándo renovarlo.
  • Confías en vender lo que compras o aceptas rebajar lo que no salga.
  • Prefieres quedarte con toda la diferencia de lo que vendes, aunque asumas las piezas que no se vendan.

En resumen: el depósito cambia parte del margen por no comprar las piezas ni, por lo general, cargar con las que no se venden; la compra al por mayor cambia ese riesgo por quedarte con todo el margen de lo que vendes.

Ninguno de los dos asegura resultados: lo que vendas depende de tu clientela, de tu salón y de las piezas.

Dónde encaja N5 Jewels

N5 Jewels es un proveedor que usa el depósito con bisutería: su programa está pensado para dejar un expositor de joyas de acero en salones de uñas, pestañas y estética, sin que el salón compre stock ni pague cuota por el expositor. Las piezas siguen siendo de N5 hasta que se venden, y la dueña del salón se queda el 20% de cada pieza vendida, unos 6 € por joya. Lo ofrece en su programa de embajadoras, sin permanencia ni preaviso.

Para unirse, la dueña tiene que estar dada de alta como autónoma o como empresa, porque cada mes N5 le factura las piezas vendidas.

En la práctica, la dueña del salón expone las piezas, las vende y registra cada venta en el portal de N5, además de hacer los recuentos que se le piden. Cindy, la fundadora, decide la reposición y la rotación del expositor, es decir, qué piezas cambian y a qué salón van: en cada rotación, la dueña empaqueta las piezas que salen con la lista que recibe, las envía al salón de destino y marca en el portal las que recibe. El envío entre salones lo paga N5.

Al dejar el programa, se hace el recuento, se recoge el depósito y se liquida el mes en curso.

Preguntas frecuentes

¿Qué es vender bisutería en depósito para un salón de belleza?

Es dejar que un proveedor coloque piezas de bisutería en tu salón para que las vendas sin haberlas comprado: siguen siendo del proveedor hasta que se venden y tú te quedas una parte de cada venta. También se llama consignación. Tú expones las piezas, las vendes a tus clientas y llevas la cuenta de lo que sale.

¿Qué es la consignación de productos y cómo funciona para un negocio pequeño?

La consignación es un acuerdo por el que un negocio vende productos de otra persona, que conserva la propiedad hasta que se venden (Shopify). Para un negocio pequeño, lo atractivo es no pagar el inventario por adelantado; lo que cuesta es guardar y cuidar mercancía ajena y depender de que el proveedor siga aportando piezas. Lo que no se vende suele devolverse al proveedor (Shopify); en el contrato estimatorio, una figura jurídica parecida, quien recibe puede elegir entre devolverlo o pagarlo (Burguera Abogados).

¿Cuáles son los pros y los contras de vender productos en consignación en mi negocio?

Entre los pros están no adelantar dinero por el inventario, ofrecer más surtido sin haberlo comprado y no comprar en firme lo que quizá no vendas. Entre los contras, te quedas con una parte de cada venta y no con toda la diferencia, puede que no elijas el surtido ni el precio, tienes que guardar, exponer y contar mercancía que no es tuya y, según el acuerdo, puedes responder de una pieza perdida o dañada. Además, las condiciones dependen de lo que pacten las partes, así que conviene leerlas antes de aceptar.

¿Tengo que pagar algo por adelantado, comprar un pedido mínimo o pagar por el expositor?

En un depósito no compras las piezas por adelantado, así que no hay un pedido que pagar; conviene comprobar, eso sí, que el acuerdo tampoco incluya cuotas por el expositor. En la compra al por mayor, por lo general, te comprometes a pagar el pedido, y algunos proveedores fijan una cantidad mínima (Shopify). Con N5 Jewels no compras stock ni pagas cuota por el expositor.

¿Qué pasa con las piezas que no se venden?

En el depósito, lo no vendido sigue siendo del proveedor y suele devolverse a él, aunque el acuerdo puede pactar que lo pague quien lo recibe. En la compra al por mayor, las piezas son tuyas: si no se venden, te las quedas o las rebajas, y eso puede reducir tu beneficio (Shopify). En el programa de N5 Jewels, la mercancía sigue siendo de N5 hasta que se vende, así que no hay que comprar stock.

¿Hay permanencia si tengo mercancía en depósito o puedo dejarlo cuando quiera?

Depende del acuerdo con cada proveedor: conviene preguntar si hay plazo mínimo o aviso previo antes de aceptar. En la compra al por mayor no hay permanencia propia, pero lo comprado, por lo general, se paga aunque no se venda. En el programa de N5 Jewels no hay permanencia ni preaviso: puedes dejarlo cuando quieras, se hace el recuento, se recoge el depósito y se liquida el mes en curso.

Antes de decidir, mira quién se queda con lo que no se vende

Depósito y compra al por mayor no son dos versiones del mismo trato: son dos maneras de repartir el dinero, las piezas y el riesgo de que algunas no se vendan. Si te quedas con una idea, que sea esta: en el depósito no compras las piezas y te quedas una parte de cada venta; en la compra las pagas y te quedas con toda la diferencia de lo que vendes.

Antes de aceptar cualquier propuesta, pide las condiciones por escrito y comprueba de quién son las piezas, qué pasa con las que no se venden y con las que se pierdan, cuánto te llevas de cada venta y sobre qué precio se calcula, y cómo se sale. Si quieres ver cómo se aplica el depósito a la joyería en un salón, empieza por el programa de embajadoras de N5 Jewels.